Primeras impresiones

Como ya contaba en posts anteriores, mis penas por la búsqueda de un trabajo son cosas del pasado. Ahora, a la falta de uno, tengo dos. Pero vayamos paso por paso. Hace una semana que llevo haciendo cursos de formación, tanto para la tienda de bebidas alcohólicas como para las clases de español. Sin embargo, solamente he trabajado por el momento en el monopolio público y mis futuros alumnos aún no han tenido la suerte (o desdicha) de conocerme. Eso ocurrirá mañana, así que todavía queda tiempo para contar.

De los alicientes de trabajar en la tienda de vinos, además de servir a una entidad pública y haber prometido mi lealtad a la reina Isabel II como muestra de mi honestidad ante las tareas que me toca desempeñar, se encuentra el trato con los clientes. Es cierto que llevo pocos días, pero eso poco ha importado para sumar nuevas historietas a mi haber. Muchos de nuestros clientes se percatan de mi acento y se interesan por saber mi historia. Todos quedan embelesados con la idea de España, el sol, la comida y el estilo de vida. De hecho, no pocos han pasado sus vacaciones en varios puntos de la geografía española, aunque ninguno me ha sorprendido por haber visitado Asturias. Es lo que hay. Seguimos siendo un diamante en bruto, aún por explotar turísticamente. Espero que todavía quede mucho tiempo para eso.

Hay otro grupo de clientes que aprovechan estos días para hacer acopio de bebidas para las fiestas. Ya sea para regalar o para convidar durante alguna de las celebraciones. Cada día que voy me encuentro con personas que gastan en alcohol cifras desorbitantes. Por ahora, mi récord en una sola venta asciende a más de 6.400 dólares canadienses, esto es, unos 4.500 euros. ¡Vaya! ¡Casi nada! Pero qué se puede esperar de un barrio en el que algunos clientes gastan 1.000 euros por unos zapatos, que parecen unas babuchas de cualquier mercado marroquí. Pues lo obvio: un despilfarro constante. En todo caso, a final de cuentas, el dinero está para gastarlo y quien tenga, pues que se permita todos los lujos que vea conveniente.

Otro tipo de clientes son aquellos que parece que no tienen otro pasatiempo en la vida que darte conversación. Por ejemplo, el fin de semana pasado un señor ya mayor se me acercó y me empezó a contar la historia del edificio en el que se halla la tienda: la antigua estación del Norte de Toronto en el barrio de Summerhill. Entre los datos que más me llamaron la atención se encuentran la visita del rey Jorge VI de Inglaterra y su esposa en 1939, justo antes del inicio de la II Guerra Mundial; la torre del reloj imitando el Campanile di San Marco, sito en la plaza de San Marcos de Venecia; o los ladrillos y piedras empleados para su construcción, que fueron traídos desde la vecina provincia de Manitoba y que tienen fósiles incrustados. En definitiva, un sitio con solera y con más secretos que lo que se puede apreciar a primera vista.

Del uso como estación ferroviaria ya estaba enterado. De hecho, es algo patente cada hora cuando pasan por encima un tren tras otro. El temblor de las miles de botellas en ese momento apunta a un mal desenlance. Entiendo que el sitio tiene su encanto, pero situar una licorería junto a unas vías de tren es algo rocambolesco. Esta situación me recuerda a la que vivía la familia Banks de Mary Poppins cuando el Almirante Boom ordenaba disparar un cañonazo para indicar cada hora en punto. Sin duda, en la película todo era más exagerado, pero es para que os hagáis una idea de lo que experimento cada hora.

En resumen, las primeras impresiones son bastante positivas. El azar y la casualidad me han llevado a un lugar histórico, que esconde más de lo que parece. Por el momento, seguimos pasito a pasito hacia adelante y sin perder la sonrisa. Espero que con el transcurrir de las semanas también aumente mi conocimiento en bebidas alcohólicas y pueda ser aún más sibarita si cabe con lo que consumo.

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One thought on “Primeras impresiones

  1. Muchas veces descubrimos en el entorno que nos rodeo historias y anécdotas que son los hilos que entretejen nuestra propia historia personal. Espero con anhelo y curiosidad la próxima entrada 🙂

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