La Arcadia laboral

Finalmente, he logrado mi primer trabajo. Es el primero, porque si decido pasar aquí el invierno, posiblemente necesite buscar más sustento económico para sobrevivir en el paraíso helado. Sin embargo, por algún lugar hay que empezar y el mío será en el monopolio provincial de compra, venta y comercialización de bebidas alcohólicas de Ontario. Al entrar a trabajar en esta empresa pública, mi vida laboral, nacida en el estanco familiar, continúa en una la licorería oficial. Se ve que el azar y la casualidad han querido que me siga dedicando a la mala vida.

Debido a mi santa cabeza, hoy he dejado mi tarea de escribir en el último momento. No obstante, al haberse cambiado la hora en España el fin de semana pasado y al seguir con la misma en Toronto al menos hasta dentro de unos días, puedo escribir dentro de los márgenes del jueves. Eso sí. Será una carrera a contrarreloj y espero que mi prosa no se vea desnaturalizada por las prisas. Pues bien, como contaba, tengo trabajo en una tienda de bebidas alcohólicas. Mi primer día será dentro de un par de semanas, porque antes debo realizar una formación, que según me describieron en la entrevista es muy “divertida”. No creo que nos den muestras gratis del producto, porque el curso es en línea, pero estaría bien. De hecho, el viernes pasado tuve otra entrevista en otra tienda de bebidas alcohólicas canadienses. Durante el transcurso de la misma, me dijeron que dentro de la política de empresa estaba entregar cada semana una botella de vino para que el dependiente conociera el producto y pudiera venderlo mejor. Lo que no te contaban es que de esta manera podían justificar el salario paupérrimo al que te sometían, que ascendía a poco más del salario mínimo por hora. Este hecho, junto con la pregunta de si estaría dispuesto a disfrazarme de racimo de uvas, me tiró un poquito para atrás, pero nunca se sabe. Quizás acabe trabajando allí también. Así, me conviertiré en un pluriempleado, aunque todo eso es adelantar acontecimientos y, por ahora, mis dotes de adivino no han dado buen resultado.

Así pues, la entrevista de la empresa sin disfraz fue bien. Tan bien que me han seleccionado para cubrir una vacante de manera temporal. Durante mi conversación con el gerente, intenté crear un vínculo de confianza. Por ello, le expliqué anécdotas e historias relacionadas con mi conocimiento sobre el vino y otras bebidas alcohólicas. Asimismo, cuando me indicó que antes de empezar a trabajar, tenía que hacer un juramento a la Reina Isabel II de Inglaterra (y también de reina de Canadá) por trabajar en una empresa pública, le dije que estaba dispuesto, pero que, claro, no sé si sería contrario a mi supuesta lealtad como súbdito de la corona española. Le debí hacer gracia y, por eso, me ofreció el trabajo. Al final, todos los manuales y páginas webs con consejos sobre entrevistas laborales deberían mencionar que lo importante es ser uno mismo y crear confianza, ya que somos seres humanos y buscamos a alguien en quien podamos contar.

Hasta mi estreno laboral, no tengo claro qué estaré haciendo. Tengo varios planes en mente, desde una boda y una fiesta sorpresa hasta una feria de vinos y un voluntariado de última hora. En todo caso, a pesar de que no he alcanzado aún la Arcadia laboral del trabajo acorde con mi perfil académico y laboral previo, me siento contento y predispuesto a enfrontar este nuevo reto. Disculpas por el retraso a los que me lean en Europa de noche, pero “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir.”

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